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miércoles, 4 de marzo de 2009

Pasado

Cuando un recuerdo del pasado golpea la puerta no nos queda otra opción que dejarlo entrar, ser amable con él y tratarlo como un invitado más a la gran mansión de nuestra mente, pero con tan solo una vez que bajamos la guardia y dejamos de fingir que nunca ha sucedido nada el inquilino se instala en un pequeño rincón y es capaz de cualquier cosa con tal de quedarse allí toda una vida.
El pasado nos impide seguir adelante, ser valientes y afrontar situaciones, ¿quién nunca ha evitado algo por miedo a repetir alguna situación?, o peor, ¿quién nunca se ha estancado en el pasado por miedo a vivir en el presente?. Y es que cuando nos referimos al pasado existen dos tipo de temores totalmente diferentes entre sí, primero: el miedo a que vuelva a suceder, y el segundo: el miedo a que jamás se repita.
Suena algo ilógico, pero teniendo en cuenta que la vida del adolescente es más contradictoria que racional es muy común que no exista un intermedio en la sociedad, todo eso se debe a una sola y simple razón: queremos que la vida se mueva a nuestro antojo.
El otro día me puse a pensar todas las cosas que cambiaría de mi pasado si tuviera una máquina del tiempo y la forma en que repercutirían estos cambios en mi vida actual. Fue muy duro caer en la cuenta que sería una persona totalmente diferente a lo que soy, pero me sorprendió aún mas saber que corregir pequeños errores (como conocer a la persona equivocada, pelearme con amigas, discutir con mis padres, tener momentos embarazosos) provocarían que no me uniera a otras personas ni que sucedieran otros acontecimientos que sí estaba esperando con ansias.
Tal vez si nunca hubiera hablado con el amor de mi vida no estaría sufriendo en estos momentos, pero quién dice que por no conocerlo a él jamás volvería a sufrir por un desamor.
¿Por qué esa estúpida manía de arrepentirnos por nuestros hechos?, fue grandioso conocerlo a él, pelearme con mis padres para aprender, alejarme de mis amigas para independizarme, tener momentos vergonzosos para ganar orgullo.
Hay dos opciones ahora: tener el pasado que te toco y sentirte fatal. O tener el pasado que te toco y sonreir.