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martes, 17 de febrero de 2009

Cuerda Floja


Podría decir que me encuentro nuevamente en la cuerda floja, por accidente leí un mensaje de texto que mi ex chico me escribió en aquellos momentos donde todo era color de rosa, el nudo inexplicable que se formo en mi garganta y pecho fue demasiado para mi entumecida mente, si bien prometí no llorar creo que hubiera sido lo mejor para desahogar las penas que me carcomen, pero me resulta todo tan indescriptible e irracional que siempre dudo antes de actuar.
Tengo muchos miedos ultimamente que no consigo alejar, otra vez me detesto a mí y cada partícula que me conforma. Es duro cuando una persona se odia solo porque las cosas no salen como desea, mas bien puede hasta ser algo egoísta, ¿pero cómo reaccionar ante situaciones que llegan para quedarse y no volver?, la impotencia se encuentra tan insensata y vulnerable en ese entonces que jamás podríamos vernos como una persona digna o de buen obrar. No puedo permitir amarme cuando se que las cosas en mi entorno no andan bien, cuando la persona que mas amo y amé en mi vida se distancia cada vez más de mi camino.
En días como hoy me pregunto qué estará haciendo, si me extraña, si aún conservará gratos pensamientos hacia mi, si me necesita... es inevitable no discutir con mi fuero interno si yo sigo formando parte de su vida, soy masoquista, lo siento, pero el amor puede llegar a enloquecer, ¿quién nunca ha hecho una locura por amor?.

domingo, 8 de febrero de 2009

Cuestión de suerte?


Ojalá todos pudieran ser tan -o hasta más suertudos- que aquel señor que se conforma con lo que ya le pertenece. Somos personas ambiciosas y egoistas, qué más quieren, la vida sin la existencia de aquellos obstáculos qué gracia tendría, sería tan aburrida y vulgar... tal vez más que ahora.

viernes, 23 de enero de 2009

Endorfinas


Y es que cuando uno se siente bien cualquier clase de tarea por más cansadora o estupida que parezca resulta ser entretenida y hasta encantadora, claro está que no justamente por el deber o el esfuerzo que propone, sino por la forma en que se dibuja aquella sonrisa pícara en nuestros labios incentivándonos a cometer todo tipo de acciones que jamás hubieramos pensando hacer en nuestras vidas.
Ojala siempre fuera así.