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miércoles, 18 de marzo de 2009

Ficción en el amor

No puedo creer ni describir en sencillas palabras la repugnancia que me rodea, hoy en día creía que mis amistades y seres queridos eran personas importantes en mi vida, aquellas con las que podía charlar de mis problemas y angustias, reírme un rato sin importar que lloviera fuera, bailar hasta el amanecer sin cansarme.
Pero en estas dos semanas caí en la triste realidad en la que me encuentro, fue duro, impactante, más bien algo horroroso ver con mis propios ojos la manera en que yo misma destruí los vínculos con las personas que más quiero y quise en este universo.
Mantenía una imagen agradable de las amistades que conservaba, era como tener una película en mi cabeza dictándome escena por escena la manera en que poseía mil conocidos y muchas buenas personas en la que pudiera confiar, pero aquel día choque con el duro suelo de mi vulnerable vida. Ninguna de esas escenas proyectadas en mi cabeza eran ciertas, y aunque esa película si existía solo se trataba de ficción, una estúpida y arrogante comedia.
No solo me sucedió ese día, puedo admitir con exactitud que a lo largo de mi corta existencia toda mi vida se basó en películas, pensamientos, ilusiones, mentiras, puras imaginaciones de una adolescente con ansias de volar.
En amores, por ejemplo, lo más común y lamentablemente irreversible a esta edad. Puede ser que el chico no nos quiera de la misma forma, que tenga novia, que hasta tal vez nos aborrezca, pero aún así mantenemos la falsa ilusión de vivir un cuento de hadas a su lado. Lo vemos pasar y nos tiemblan las piernas como si nos perteneciera, nos acercamos para hablarle y nos derretimos con cada palabra que profiere pensando que nos relata una poesía, los buscamos, los llamamos, hasta nos tiraríamos debajo de un tren solo para tener su atención. Y luego cuando las ilusiones se van de paseo y nuestros ojos dejan de observar aquel mundo imaginario donde creíamos estar... lloramos, pataleamos, buscando una tonta explicación a lo tonta e ingenua que somos en el amor, y -más que nada- maldiciendo en todos los insultos posibles la estúpida forma en que caímos en el juego de soñar. Aún por más que en ese momento nos odiemos, juremos y hasta proclamemos un pacto para no enamorarnos nunca más, sabemos a la perfección que volveríamos a sufrir una y otra vez por ese hombre, porque un mensaje de su parte nos basta para secarnos las lágrimas y minarnos el corazón de mariposas susurrándonos 'él te quiere, merece otra oportunidad'. Sí, la máldita ilusión nuevamente volvió de visita para quedarse por largo rato.
Hay algunas cosas que nunca cambian, y -por más que quisiéramos- nunca van a cambiar. El amor es una, soñar es otra.

Gracias a todos mis hermosos lectores, en el transcurso de la semana voy a estar respondiendo los comentarios y visitando blogs, solo estoy esperando encontrar un hueco en mis horarios para dedicarles el tiempo que se merecen :).

jueves, 26 de febrero de 2009

Maldita Adolescencia

Hay días como hoy en donde me pongo a pensar y no consigo hacer algo más constructivo que observarme a mi misma en el espejo y deducir los mil recuerdos y estupideces que intervienen en mi mente.
¿Por qué los adolescentes sufrimos tanto por amor?, es entendible que pasamos por una etapa donde hay que afrontar muchos cambios pero... ¿por qué tropezar tantas veces con la misma piedra?.
Es como un mar, una montana rusa, un ir y venir de momentos buenos o malos, creemos que somos capaces de escalar la montaña mas alta de nuestra vida cuando en realidad aún no superamos nuestra última caída. Y es que somos tan ingenuos y ciegos, supongo que todos en su momentos filosóficos se preguntaron ¿por qué vivo si no me agrada la vida que llevo?, ¿de que sirvo en este mundo si lo que yo considero mi universo no me quiere?, ¿por qué soy grande para mis padres cuando a ellos les combiene?, ¿cómo hago para desaparecer sin dejar rastros y que nadie se de cuenta?.
La verdad jamás supe cuando una persona deja de ser tildada como adolescente, yo conozco muchas personas que parecen no haber madurado nunca, y otras que en cambio jamás fueron victimas de aquellos sufrimientos vulnerables que son tan comunes a esta edad.
Soy sensible, por lo tanto la mayoría de veces contemplo todo a través de los ojos de una simple niña con mentalidad de mujer, me encantaría tener ya una familia formada junto a la persona que más amo en este planeta, con un empleo incondicional y pocos amigos para divertirme los fines de semana. Pero al mismo tiempo debo parar mi imaginación, ¿de verdad quiero eso con tan solo 16 años?, y es que a esta edad uno siente como si ya lo hubiera vivido todo, como si las circunstancias en las que se encuentra ahora jamás vayan a cambiar, pensamos que el mundo se detuvo en esta época de nuestras vidas y así va a quedar los años que siguen, nos desesperamos y buscamos cualquier excusa para ser atentidos, comprendidos y malcriados ¡aún somos chicos!.
Pero no seamos tontos, vivamos por nosotros mismos, aún queda mucho por delante y esto recien es el inicio, jamás le entreguen la vida a alguien, no busquen una razón para existir ni un por qué a todas las preguntas que tienen en aquellas mentes tercas, limítanse a sonreir aunque se sientan tristes, tal vez así el tiempo pase más rápido y aprendamos a ser felices sin depender de nada, ni de nadie.

martes, 24 de febrero de 2009

"Dame tiempo"

Me ausenté estos días ya que anduve viajando por ahí junto con una amiga y mi familia, fue divertido y me ayudo muchísimo para despejar mi cabeza y aclarar aquellas ideas que tal vez no se encontraban muy claras dentro de mí.
Aún así -y como no- algo debía suceder en aquellos cortos días para provocarme una repentina molestia, y fue justamente lo que más había estado deseando en el mes pero también lo que menos quería que pasara aquel día.
Estabamos en la ruta riendo cuando escucho el timbre de mi celular anunciando un mensaje de texto, claro está que no era cualquier sonido en especial, sino el que yo había asignado para los mensajes de él. No puedo explicarles sinceramente la oleada de diferentes sentimientos que me embrigaron, por un lado ansiedad, emoción, alegría pero por otro desesperación, miedo y lo peor de todo: impotencia.
Creo que todos a lo largo de nuestras vidas vivimos momentos que podríamos desginar para una película, pues bien, yo en ese momento me sentí como un actor deslumbrado sin darle crédito a lo que oía, después de haber estado tanto tiempo esperando algo... algo que no quería que sucediera en mi viaje. Y aunque no vi la expresión de mi rostro puedo jurar que fue una de las más inexpresivas, perdidas y confusas que alguien haya visto en mí.
Es solo cuestión de entenderme, había desparecido por casi un mes, sin tener noticias suyas, me voy con la justa idea de olvidarme y ni bien el auto entra en la ruta me llega su mensaje. Fue muy irónico y difícil de creer en aquel momento, pero gracias a la contención y casi todo un día de charla vía celular quedamos en un tiempo...
Si, en aquel tonto tiempo que en realidad no sirve para absolutamente nada, nos engañan diciéndonos que necesitan estar solos para saber qué es lo que en realidad quieren, para encontrarse con ellos mismo y estar solos cuando en realidad ¡van a estar muy -MUY- bien acompañados!.
Es de esperar que aquel tiempo se alargue cada vez más hasta llegar a un trato irónico y sin sentido, claro, él hace lo que quiere, con quien quiere y donde quiere pero aún así nos tienen a nosotras rogandoles día y noche que se apresuren para tomar una desición. Y si aquella desición comienza a tornarse oscura y todo termina nosotras como tontas nos quejamos diciendo que se lo vuelva a pensar y ooootra vez nos encontramos en aquel tiempo, donde en realidad pensamos más nosotras que ellos.



Gracias por aquellas personitas que me escribieron en estos días :), de a poco voy a ir respondiéndoles hasta actualizarme.

martes, 17 de febrero de 2009

Cuerda Floja


Podría decir que me encuentro nuevamente en la cuerda floja, por accidente leí un mensaje de texto que mi ex chico me escribió en aquellos momentos donde todo era color de rosa, el nudo inexplicable que se formo en mi garganta y pecho fue demasiado para mi entumecida mente, si bien prometí no llorar creo que hubiera sido lo mejor para desahogar las penas que me carcomen, pero me resulta todo tan indescriptible e irracional que siempre dudo antes de actuar.
Tengo muchos miedos ultimamente que no consigo alejar, otra vez me detesto a mí y cada partícula que me conforma. Es duro cuando una persona se odia solo porque las cosas no salen como desea, mas bien puede hasta ser algo egoísta, ¿pero cómo reaccionar ante situaciones que llegan para quedarse y no volver?, la impotencia se encuentra tan insensata y vulnerable en ese entonces que jamás podríamos vernos como una persona digna o de buen obrar. No puedo permitir amarme cuando se que las cosas en mi entorno no andan bien, cuando la persona que mas amo y amé en mi vida se distancia cada vez más de mi camino.
En días como hoy me pregunto qué estará haciendo, si me extraña, si aún conservará gratos pensamientos hacia mi, si me necesita... es inevitable no discutir con mi fuero interno si yo sigo formando parte de su vida, soy masoquista, lo siento, pero el amor puede llegar a enloquecer, ¿quién nunca ha hecho una locura por amor?.

sábado, 14 de febrero de 2009

St. Valentine's day


En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.


¿San Valentín?, seamos sinceras, ¿a que clase de mujer le gusta este día tan comercial?, claro, me responderán que a las emparejadas, entonces con ese pretexto podría decir que mi cumpleaños es especial para mí por el simple hecho de que es mi día, no, para nada, ¿tan bajo cayó el mundo?. Detesto San Valentín, no es por envidia a ninguna de las chicas que tienen una hermosa caja llena de riquísimos bombones y un gran ramo de flores a su lado solo es que... ¿dónde quedó la moral?, un día te regalan flores y al otro día se dan la vuelta y te dejan sin mas nada que tristes recuerdos o hasta ¡gratos momentos! (que por cierto esos son los más difíciles de olvidar).
Me pregunto cuántos novios le regalan flores a su parejas por el simple hecho de ser un día común, ¡sin ninguna excusa para hacerlo como San Valentín!, para aquellos mi mas sincera admiración, y es que chicas... todas alguna vez caímos en el juego de nuestra propia fantasía, nos cegamos y no queremos ver aquel hombre como en realidad es. Somos tercas, sumisas y lo peor de todo ¡ingenuas!. Así que dejando mis pequeños prejuicios de lado mirémonos en el espejo y preguntémonos ¿de verdad necesito engañarme por un 14 de febrero para sentirme amada?, claro que no, valen mucho más de lo que sus novio les dicen, son mucho más de lo que sus amigas se lo demuestran, ¡no necesitan de nadie ni nada para ser como son!.
Ojalá este San Valentín no las consuma ni las vuelva locas enamoradizas (al igual que yo), si tienen novio les deseo lo mejor, si están solas disfruten de aquella libertad, si se encuentran llorando por aquel estúpido que no les da ni la hora ¡cierrenle la puerta en la cara!, es hora de reaccionar y seguir adelante.
Cupido, cupido, cupido, ¿cuándo será el día en que hagas tu trabajo bien?.