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sábado, 27 de agosto de 2011
La historia de mi vida
Me detuve unos segundos antes de responder, tomé aire y así como así brotó de mi corazón:
-Amy, yo sé lo que en verdad es el sufrimiento. He estado muy cerca de él, más bien he vivido con él durante casi tres años –corregí acaparando la atención por completo de la muchacha. Sus ojos se abrieron de par en par y pude ver muy dentro de ellos como el verde agua de su iris pasaba a ser un verde musgo profundo, tanto como el mar- sé lo que se siente ser pisoteada por un hombre, humillada delante de todos tus amigos e irremediablemente una mala hija para tus padres. Aún recuerdo todos los malos momentos por los que tuve que pasar. Se lo que se siente que una persona no corresponda a tu amor, que tome tus sentimientos con un cuidado extremo y de un segundo a otro arrebate con ellos contra una pared y los hago añicos. Se lo que es vivir todo el día encerrada en tu habitación con miedo a salir mientras tus amigos se acostumbran de tu ausencia. Se lo que es ver llorar a tus padres por tu culpa, arruinarles la vida y su trabajo, como sus ojeras y canas comienzan a florecer a temprana edad y se convierten en una flor marchita, quitándoles años de vida –tome aire, decir aquello me estaba costando más de lo que imaginaba, pero solo me quedaba algo por decir- Amy, no espero que me entiendas y ojalá jamás tengas que pasar por algo similar para comprenderme. Pero he sufrido tanto todos estos años, que una vez que encuentras a una persona que ilumina tu camino, te toma de la mano y te conduce a una vida nueva simplemente quieres vivir en felicidad por el resto de tu vida con ella.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Ficción en el amor
No puedo creer ni describir en sencillas palabras la repugnancia que me rodea, hoy en día creía que mis amistades y seres queridos eran personas importantes en mi vida, aquellas con las que podía charlar de mis problemas y angustias, reírme un rato sin importar que lloviera fuera, bailar hasta el amanecer sin cansarme.
Pero en estas dos semanas caí en la triste realidad en la que me encuentro, fue duro, impactante, más bien algo horroroso ver con mis propios ojos la manera en que yo misma destruí los vínculos con las personas que más quiero y quise en este universo.
Mantenía una imagen agradable de las amistades que conservaba, era como tener una película en mi cabeza dictándome escena por escena la manera en que poseía mil conocidos y muchas buenas personas en la que pudiera confiar, pero aquel día choque con el duro suelo de mi vulnerable vida. Ninguna de esas escenas proyectadas en mi cabeza eran ciertas, y aunque esa película si existía solo se trataba de ficción, una estúpida y arrogante comedia.
No solo me sucedió ese día, puedo admitir con exactitud que a lo largo de mi corta existencia toda mi vida se basó en películas, pensamientos, ilusiones, mentiras, puras imaginaciones de una adolescente con ansias de volar.
En amores, por ejemplo, lo más común y lamentablemente irreversible a esta edad. Puede ser que el chico no nos quiera de la misma forma, que tenga novia, que hasta tal vez nos aborrezca, pero aún así mantenemos la falsa ilusión de vivir un cuento de hadas a su lado. Lo vemos pasar y nos tiemblan las piernas como si nos perteneciera, nos acercamos para hablarle y nos derretimos con cada palabra que profiere pensando que nos relata una poesía, los buscamos, los llamamos, hasta nos tiraríamos debajo de un tren solo para tener su atención. Y luego cuando las ilusiones se van de paseo y nuestros ojos dejan de observar aquel mundo imaginario donde creíamos estar... lloramos, pataleamos, buscando una tonta explicación a lo tonta e ingenua que somos en el amor, y -más que nada- maldiciendo en todos los insultos posibles la estúpida forma en que caímos en el juego de soñar. Aún por más que en ese momento nos odiemos, juremos y hasta proclamemos un pacto para no enamorarnos nunca más, sabemos a la perfección que volveríamos a sufrir una y otra vez por ese hombre, porque un mensaje de su parte nos basta para secarnos las lágrimas y minarnos el corazón de mariposas susurrándonos 'él te quiere, merece otra oportunidad'. Sí, la máldita ilusión nuevamente volvió de visita para quedarse por largo rato.
Hay algunas cosas que nunca cambian, y -por más que quisiéramos- nunca van a cambiar. El amor es una, soñar es otra.
Gracias a todos mis hermosos lectores, en el transcurso de la semana voy a estar respondiendo los comentarios y visitando blogs, solo estoy esperando encontrar un hueco en mis horarios para dedicarles el tiempo que se merecen :).
Pero en estas dos semanas caí en la triste realidad en la que me encuentro, fue duro, impactante, más bien algo horroroso ver con mis propios ojos la manera en que yo misma destruí los vínculos con las personas que más quiero y quise en este universo.
Mantenía una imagen agradable de las amistades que conservaba, era como tener una película en mi cabeza dictándome escena por escena la manera en que poseía mil conocidos y muchas buenas personas en la que pudiera confiar, pero aquel día choque con el duro suelo de mi vulnerable vida. Ninguna de esas escenas proyectadas en mi cabeza eran ciertas, y aunque esa película si existía solo se trataba de ficción, una estúpida y arrogante comedia.
No solo me sucedió ese día, puedo admitir con exactitud que a lo largo de mi corta existencia toda mi vida se basó en películas, pensamientos, ilusiones, mentiras, puras imaginaciones de una adolescente con ansias de volar.
En amores, por ejemplo, lo más común y lamentablemente irreversible a esta edad. Puede ser que el chico no nos quiera de la misma forma, que tenga novia, que hasta tal vez nos aborrezca, pero aún así mantenemos la falsa ilusión de vivir un cuento de hadas a su lado. Lo vemos pasar y nos tiemblan las piernas como si nos perteneciera, nos acercamos para hablarle y nos derretimos con cada palabra que profiere pensando que nos relata una poesía, los buscamos, los llamamos, hasta nos tiraríamos debajo de un tren solo para tener su atención. Y luego cuando las ilusiones se van de paseo y nuestros ojos dejan de observar aquel mundo imaginario donde creíamos estar... lloramos, pataleamos, buscando una tonta explicación a lo tonta e ingenua que somos en el amor, y -más que nada- maldiciendo en todos los insultos posibles la estúpida forma en que caímos en el juego de soñar. Aún por más que en ese momento nos odiemos, juremos y hasta proclamemos un pacto para no enamorarnos nunca más, sabemos a la perfección que volveríamos a sufrir una y otra vez por ese hombre, porque un mensaje de su parte nos basta para secarnos las lágrimas y minarnos el corazón de mariposas susurrándonos 'él te quiere, merece otra oportunidad'. Sí, la máldita ilusión nuevamente volvió de visita para quedarse por largo rato.
Hay algunas cosas que nunca cambian, y -por más que quisiéramos- nunca van a cambiar. El amor es una, soñar es otra.
Gracias a todos mis hermosos lectores, en el transcurso de la semana voy a estar respondiendo los comentarios y visitando blogs, solo estoy esperando encontrar un hueco en mis horarios para dedicarles el tiempo que se merecen :).
jueves, 26 de febrero de 2009
Maldita Adolescencia
Hay días como hoy en donde me pongo a pensar y no consigo hacer algo más constructivo que observarme a mi misma en el espejo y deducir los mil recuerdos y estupideces que intervienen en mi mente.
¿Por qué los adolescentes sufrimos tanto por amor?, es entendible que pasamos por una etapa donde hay que afrontar muchos cambios pero... ¿por qué tropezar tantas veces con la misma piedra?.
Es como un mar, una montana rusa, un ir y venir de momentos buenos o malos, creemos que somos capaces de escalar la montaña mas alta de nuestra vida cuando en realidad aún no superamos nuestra última caída. Y es que somos tan ingenuos y ciegos, supongo que todos en su momentos filosóficos se preguntaron ¿por qué vivo si no me agrada la vida que llevo?, ¿de que sirvo en este mundo si lo que yo considero mi universo no me quiere?, ¿por qué soy grande para mis padres cuando a ellos les combiene?, ¿cómo hago para desaparecer sin dejar rastros y que nadie se de cuenta?.
La verdad jamás supe cuando una persona deja de ser tildada como adolescente, yo conozco muchas personas que parecen no haber madurado nunca, y otras que en cambio jamás fueron victimas de aquellos sufrimientos vulnerables que son tan comunes a esta edad.
Soy sensible, por lo tanto la mayoría de veces contemplo todo a través de los ojos de una simple niña con mentalidad de mujer, me encantaría tener ya una familia formada junto a la persona que más amo en este planeta, con un empleo incondicional y pocos amigos para divertirme los fines de semana. Pero al mismo tiempo debo parar mi imaginación, ¿de verdad quiero eso con tan solo 16 años?, y es que a esta edad uno siente como si ya lo hubiera vivido todo, como si las circunstancias en las que se encuentra ahora jamás vayan a cambiar, pensamos que el mundo se detuvo en esta época de nuestras vidas y así va a quedar los años que siguen, nos desesperamos y buscamos cualquier excusa para ser atentidos, comprendidos y malcriados ¡aún somos chicos!.
Pero no seamos tontos, vivamos por nosotros mismos, aún queda mucho por delante y esto recien es el inicio, jamás le entreguen la vida a alguien, no busquen una razón para existir ni un por qué a todas las preguntas que tienen en aquellas mentes tercas, limítanse a sonreir aunque se sientan tristes, tal vez así el tiempo pase más rápido y aprendamos a ser felices sin depender de nada, ni de nadie.
¿Por qué los adolescentes sufrimos tanto por amor?, es entendible que pasamos por una etapa donde hay que afrontar muchos cambios pero... ¿por qué tropezar tantas veces con la misma piedra?.
Es como un mar, una montana rusa, un ir y venir de momentos buenos o malos, creemos que somos capaces de escalar la montaña mas alta de nuestra vida cuando en realidad aún no superamos nuestra última caída. Y es que somos tan ingenuos y ciegos, supongo que todos en su momentos filosóficos se preguntaron ¿por qué vivo si no me agrada la vida que llevo?, ¿de que sirvo en este mundo si lo que yo considero mi universo no me quiere?, ¿por qué soy grande para mis padres cuando a ellos les combiene?, ¿cómo hago para desaparecer sin dejar rastros y que nadie se de cuenta?.
La verdad jamás supe cuando una persona deja de ser tildada como adolescente, yo conozco muchas personas que parecen no haber madurado nunca, y otras que en cambio jamás fueron victimas de aquellos sufrimientos vulnerables que son tan comunes a esta edad.
Soy sensible, por lo tanto la mayoría de veces contemplo todo a través de los ojos de una simple niña con mentalidad de mujer, me encantaría tener ya una familia formada junto a la persona que más amo en este planeta, con un empleo incondicional y pocos amigos para divertirme los fines de semana. Pero al mismo tiempo debo parar mi imaginación, ¿de verdad quiero eso con tan solo 16 años?, y es que a esta edad uno siente como si ya lo hubiera vivido todo, como si las circunstancias en las que se encuentra ahora jamás vayan a cambiar, pensamos que el mundo se detuvo en esta época de nuestras vidas y así va a quedar los años que siguen, nos desesperamos y buscamos cualquier excusa para ser atentidos, comprendidos y malcriados ¡aún somos chicos!.
Pero no seamos tontos, vivamos por nosotros mismos, aún queda mucho por delante y esto recien es el inicio, jamás le entreguen la vida a alguien, no busquen una razón para existir ni un por qué a todas las preguntas que tienen en aquellas mentes tercas, limítanse a sonreir aunque se sientan tristes, tal vez así el tiempo pase más rápido y aprendamos a ser felices sin depender de nada, ni de nadie.
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